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"Novelas ejemplares" de Miguel de Cervantes. Releyendo clásicos   2 comments

Este año se cumplen 400 de la muerte de don Miguel de Cervantes, y decidí releer algunas de sus obras. Después de los “Entremeses”, me animé con las “Novelas ejemplares”, que me tocó leer obligaatoriamente en el instituto, hace ya demasiado tiempo. Vamos con ellas…
Autor:
Don Quijote de la Mancha ha sido unánimemente definido como la obra cumbre de la literatura universal y una de las máximas creaciones del ingenio humano. Considerado asimismo el arranque de la novela moderna y concebido inicialmente por Cervantes como una parodia de los libros de caballerías, el Quijote es un libro externamente cómico e íntimamente triste, un retrato de unos ideales admirables burlescamente enfrentados a la mísera realidad; no son pocos los paralelos que se han querido establecer con la España imperial de los Austrias, potencia hegemónica destinada a gobernar el mundo en el siglo XVI y a derrumbarse en el XVII, y con la vida de su autor, gloriosamente herido en el triunfo de Lepanto y abocado luego a toda suerte de desdichas.
A diferencia de la de su contemporáneo Lope de Vega, quien conoció desde joven el éxito como comediógrafo y poeta y también como seductor, la vida de Cervantes fue ciertamente una ininterrumpida serie de pequeños fracasos domésticos y profesionales, en la que no faltó ni el cautiverio, ni la injusta cárcel, ni la afrenta pública. No sólo no contaba con rentas, sino que le costaba atraerse los favores de mecenas o protectores; a ello se sumó una particular mala fortuna que lo persiguió durante toda su vida. Sólo en sus últimos años, tras el éxito de las dos partes del Quijote, conoció cierta tranquilidad y pudo gozar del reconocimiento hacia su obra, aunque sin llegar nunca a superar las penurias económicas.
Cuarto de los siete hijos del matrimonio de Rodrigo de Cervantes Saavedra y Leonor de Cortinas, Miguel de Cervantes Saavedra nació en Alcalá (dinámica sede de la segunda universidad española, fundada en 1508 por el cardenal Francisco Jiménez de Cisneros) entre el 29 de septiembre (día de San Miguel) y el 9 de octubre de 1547, fecha en que fue bautizado en la parroquia de Santa María la Mayor.
La familia de su padre conocía la prosperidad, pero su abuelo Juan, graduado en leyes por Salamanca y juez de la Santa Inquisición, abandonó el hogar y comenzó una errática y disipada vida, dejando a su mujer y al resto de sus hijos en la indigencia, por lo que el padre de Cervantes se vio obligado a ejercer su oficio de cirujano barbero, lo cual convirtió la infancia del pequeño Miguel en una incansable peregrinación por las más populosas ciudades castellanas. Por parte materna, Cervantes tenía un abuelo magistrado que llegó a ser efímero propietario de tierras en Castilla. Estos pocos datos acerca de las profesiones de los ascendientes de Cervantes fueron la base de la teoría de Américo Castro sobre el origen converso (judíos obligados a convertirse en cristianos desde 1495) de ambos progenitores del escritor.
El destino de Miguel parecía prefigurarse en parte en el de su padre, quien, acosado por las deudas, abandonó Alcalá para buscar nuevos horizontes en el próspero Valladolid, pero sufrió siete meses de cárcel por impagos en 1552, y se asentó en Córdoba en 1553. Dos años más tarde, en esa ciudad, Miguel ingresó en el flamante colegio de los jesuitas. Aunque no fuera persona de gran cultura, Rodrigo se preocupaba por la educación de sus hijos; el futuro escritor fue un lector precocísimo y sus dos hermanas sabían leer, cosa muy poco usual en la época, aun en las clases altas. Por lo demás, la situación de la familia era precaria.
En 1556 Leonor vendió el único sirviente que le quedaba y partieron hacia Sevilla con el fin de mejorar económicamente, pues esta ciudad era la puerta de España a las riquezas de las Indias y la tercera ciudad de Europa (tras París y Nápoles) en la segunda mitad del siglo XVI. A los diecisiete años, Miguel era un adolescente tímido y tartamudo, que asistía a clase al colegio de los jesuitas y se distraía como asiduo espectador de las representaciones del popular Lope de Rueda, como recordaría luego, en 1615, en el prólogo a la edición de sus propias comedias: «Me acordaba de haber visto representar al gran Lope de Rueda, varón insigne en la representación y del entendimiento».
En 1551 la hasta entonces pequeña y tranquila villa de Madrid había sido convertida en capital por Felipe II, por lo que en los años siguientes la ciudad quintuplicaría su tamaño y población; llevados nuevamente por el afán de prosperar, los Cervantes se trasladaron en 1566 a la nueva capital. No se sabe con certeza que Cervantes hubiera asistido a la universidad, a pesar de que en sus obras mostró familiaridad con los usos y costumbres estudiantiles; en cambio, su nombre aparece en 1568 como autor de cuatro composiciones en una antología de poemas en alabanza de Isabel de Valois, tercera esposa de Felipe II, fallecida ese mismo año. El editor del libro, el humanista Juan López de Hoyos (probable introductor de Cervantes a la lectura de Virgilio, Horacio, Séneca y Catulo y, sobre todo, a la del humanista Erasmo de Rotterdam) se refiere a Cervantes como «nuestro caro y amado alumno». Otros aventuran, sin embargo, que en el círculo o escuela de Hoyos, Cervantes había sido profesor y no discípulo.
En el año de 1569 un tal Miguel de Cervantes fue condenado en Madrid a arresto y amputación de la mano derecha por herir a un tal Antonio de Segura. La pena, corriente, se aplicaba a quien se atreviera a hacer uso de armas en las proximidades de la residencia real. No se sabe si Cervantes salió de España ese mismo año huyendo de esta sanción, pero lo cierto es que en diciembre de 1569 se encontraba en los dominios españoles en Italia, provisto de un certificado de cristiano viejo (sin ascendientes judíos o moros), y meses después era soldado en la compañía de Diego de Urbina.
Pero la gran expectativa bélica estaba puesta en la campaña contra el turco, en la que el Imperio español cifraba la continuidad de su dominio y hegemonía en el Mediterráneo. Diez años antes, España había perdido en Trípoli cuarenta y dos barcos y ocho mil hombres. En 1571 Venecia y Roma formaban, con España, la Santa Alianza, y el 7 de octubre, comandadas por el hermanastro bastardo del rey de España, Juan de Austria, las huestes españolas vencieron a los turcos en la batalla de Lepanto. Fue la gloria inmediata, una gloria que marcó a Cervantes, el cual relataría muchos años después, en la primera parte del Quijote, las circunstancias de la lucha. En su transcurso recibió el escritor tres heridas, una de las cuales, si se acepta esta hipótesis, inutilizó para siempre su mano izquierda y le valió el apelativo de «el manco de Lepanto» como timbre de gloria.
Junto a su hermano menor, Rodrigo, Cervantes entró en batalla nuevamente en Corfú, también al mando de Juan de Austria. En 1573 y 1574 se encontraba en Sicilia y en Nápoles, donde mantuvo relaciones amorosas con una joven a quien llamó «Silena» en sus poemas y de la que tuvo un hijo, Promontorio. Es posible que pasara por Génova a las órdenes de Lope de Figueroa, puesto que la ciudad ligur aparece descrita en su novela ejemplar El licenciado Vidriera, y finalmente se dirigiera a Roma, donde frecuentó la casa del cardenal Acquaviva (a quien dedicaría La Galatea), conocido suyo tal vez desde Madrid, y por cuya cuenta habría cumplido algunas misiones y encargos.
Fue ésta la época en que Cervantes se propuso conseguir una situación social y económica más elevada dentro de la milicia mediante su promoción al grado de capitán, para lo cual obtuvo dos cartas de recomendación ante Felipe II, firmadas por Juan de Austria y por el virrey de Nápoles, en las que se certificaba su valiente actuación en la batalla de Lepanto. Con esta intención, Rodrigo y Miguel de Cervantes se embarcaron en la goleta Sol, que partió de Nápoles el 20 de septiembre de 1575, y lo que debía ser un expedito regreso a la patria se convirtió en el principio de una infortunada y larga peripecia.
A poco de zarpar, la goleta se extravió tras una tormenta que la separó del resto de la flotilla y fue abordada, a la altura de Marsella, por tres corsarios berberiscos al mando de un albanés renegado de nombre Arnaute Mamí. Tras encarnizado combate y la consiguiente muerte del capitán cristiano, los hermanos cayeron prisioneros. Las cartas de recomendación salvaron la vida a Cervantes, pero serían, a la vez, la causa de lo prolongado de su cautiverio: Mamí, convencido de hallarse ante una persona principal y de recursos, lo convirtió en su esclavo y lo mantuvo apartado del habitual canje de prisioneros y del tráfico de cautivos corriente entre turcos y cristianos. Esta circunstancia y su mano lisiada lo eximieron de ir a las galeras.
Argel era en aquel momento uno de los centros de comercio más ricos del Mediterráneo. En él muchos cristianos pasaban de la esclavitud a la riqueza renunciando a su fe. El tráfico de personas era intenso, pero la familia de Cervantes estaba bien lejos de poder reunir la cantidad necesaria siquiera para el rescate de uno de los hermanos. Cervantes protagonizó, durante su prisión, cuatro intentos de fuga. El primero fue una tentativa frustrada de llegar por tierra a Orán, que era el punto más cercano de la dominación española.
El segundo, al año de aquél, coincidió con los preparativos de la liberación de su hermano. En efecto, Andrea y Magdalena, las dos hermanas de Cervantes, mantuvieron un pleito con un madrileño rico llamado Alonso Pacheco Pastor, durante el cual demostraron que debido al matrimonio de éste sus ingresos como barraganas se verían mermados, y, según costumbre, obtuvieron dotes que fueron destinadas al rescate de Rodrigo, quien saldría de Argel el 24 de agosto de 1577. Los hermanos pudieron despedirse pese a haber fracasado el segundo intento de fuga de Miguel, que se salvó de la ejecución gracias a que su dueño lo consideraba un «hombre principal».
El tercer intento fue mucho más dramático en sus consecuencias: Cervantes contrató un mensajero que debía llevar una carta al gobernador español de Orán. Interceptado, el mensajero fue condenado a muerte y empalado, mientras que al escritor se le suspendieron los dos mil azotes a los que se le había condenado y que equivalían a la muerte. Una vez más, la presunción de riqueza le permitió conservar la vida y alargó su cautiverio. Esto sucedía a principios de 1578.
Finalmente, un año y medio más tarde, Cervantes planeó una fuga en compañía de un renegado de Granada, el licenciado Girón. Delatados por un tal Blanco de Paz, Cervantes fue encadenado y encerrado durante cinco meses en la prisión de moros convictos de Argel. Tuvo un nuevo dueño, el rey Hassán, que pidió seiscientos ducados por su rescate. Cervantes estaba aterrado: temía un traslado a Constantinopla. Mientras tanto su madre, doña Leonor, había iniciado trámites para su rescate. Fingiéndose viuda, reunió dinero, obtuvo préstamos y garantías, se puso bajo la advocación de dos frailes y, en septiembre de 1579, entregó al Consejo de las Cruzadas cuatrocientos setenta y cinco ducados. Hassán retuvo a Cervantes hasta el último momento, mientras los frailes negociaban y pedían limosna para completar la cantidad. Por último, el 19 de septiembre de 1580, fue liberado, y tras un mes en el que para limpiar su nombre pleiteó contra Blanco de Paz, se embarcó para España el 24 de octubre.
Cinco días más tarde, después de un lustro de cautiverio, Cervantes llegó a Denia y volvió a Madrid. Tenía treinta y tres años y había pasado los últimos diez entre la guerra y la prisión; la situación de su familia, empobrecida y endeudada con el Consejo de las Cruzadas, reflejaba en cierto modo la profunda crisis general del imperio, que se agravaría luego de la derrota de la Armada Invencible en 1588. Al retornar, Cervantes renunció a la carrera militar, se entusiasmó con las perspectivas de prosperidad de los funcionarios de Indias, trató de obtener un puesto en América y fracasó. Mientras tanto, fruto de sus relaciones clandestinas con una joven casada, Ana de Villafranca (o Ana de Rojas), nació una hija, Isabel, criada por su madre y por el que aparecía como su padre putativo, Alonso Rodríguez.
A los treinta y siete años, Cervantes contrajo matrimonio; su novia, Catalina de Salazar y Palacios, era de una familia de Esquivias, pueblo campesino de La Mancha. Tenía sólo dieciocho años; no obstante, no parece haber sido una unión signada por el amor. Meses antes, el escritor había acabado su primera obra importante, La Galatea, una novela pastoril al estilo puesto en boga por la Arcadia de Jacopo Sannazaro ochenta años atrás. El editor Blas de Robles le pagó 1.336 reales por el manuscrito.
Esta cifra nada despreciable y la buena acogida y el relativo éxito del libro animaron a Cervantes a dedicarse a escribir comedias, aunque sabía que mal podía competir él, todavía respetuoso de las normas clásicas, con el nuevo modo de Lope de Vega, dueño absoluto de la escena española. Las dos primeras (La comedia de la confusión y Tratado de Constantinopla y muerte de Selim, escritas hacia 1585 y desaparecidas ambas) obtuvieron relativo éxito en sus representaciones, pero Cervantes fue vencido por el vendaval lopesco, y a pesar de las veinte o treinta obras compuesta en esta etapa (de las que sólo conocemos nueve títulos y dos textos, Los tratos de Argel y Numancia), alrededor de 1600 había dejado de escribir comedias, actividad que retomaría al fin de sus días.
Entre 1585 y 1600 Cervantes fijó su residencia en Esquivias, pero solía visitar Madrid solo; allí alternaba con los escritores de su tiempo, leía sus obras y mantenía una permanente querella con Lope de Vega. En 1587 ingresó en la Academia Imitatoria, primer círculo literario madrileño, y ese mismo año fue designado comisario real de abastos (recaudador de especies) para la Armada Invencible. También este destino le fue adverso: en Écija se enfrentó con la Iglesia por su excesivo celo recaudatorio y fue excomulgado; en Castro del Río fue encarcelado (1592), acusado de vender parte del trigo requisado. Al morir su madre en 1594, abandonó Andalucía y volvió a Madrid.
Pero las penurias económicas siguieron acompañándole. Nombrado recaudador de impuestos, quebró el banquero a quien había entregado importantes sumas y Cervantes dio con sus huesos en prisión, esta vez en la de Sevilla, donde permaneció cinco meses. En esta época de extrema carencia comenzó probablemente la redacción del Quijote. Entre 1604 y 1606, la familia de Cervantes, su esposa, sus hermanas y su aguerrida hija natural, así como sus sobrinas, siguieron a la corte a Valladolid, hasta que el rey Felipe III ordenó el retorno a Madrid.
En 1605, a principios de año, apareció en Madrid El ingenioso hidalgo don Quijote de La Mancha. Su autor era por entonces un hombre enjuto, delgado, de cincuenta y ocho años, tolerante con su turbulenta familia, poco hábil para ganar dinero, pusilánime en tiempos de paz y decidido en los de guerra. La fama fue inmediata, pero los efectos económicos apenas se hicieron notar. Cuando en junio de 1605 toda la familia Cervantes, con el escritor a la cabeza, fue a la cárcel por unas horas a causa de un turbio asunto que sólo tangencialmente les tocaba (la muerte de un caballero asistido por las mujeres de la familia, ocurrida tras ser herido aquél a las puertas de la casa), don Quijote y Sancho ya pertenecían al acervo popular.
Su autor, mientras tanto, seguía pasando estrecheces. No le ofreció respiro ni siquiera la vida literaria: animado por el éxito del Quijote, ingresó en 1609 en la Cofradía de Esclavos del Santísimo Sacramento, a la que también pertenecían Lope de Vega y Francisco de Quevedo. Era ésta costumbre de la época, que ofrecía a Cervantes la oportunidad de obtener algún protectorado.
En aquel mismo año se firmó el decreto de expulsión de los moriscos y se acentuó el endurecimiento de la vida social española, sometida al rigor inquisitorial. Cervantes saludó la expulsión con alegría, mientras su hermana Magdalena ingresaba en una orden religiosa. Fueron años de redacción de testamentos y contiendas sórdidas: Magdalena había excluido del suyo a Isabel en favor de otra sobrina, Constanza, y Cervantes renunció a su parte de la finca de su hermano también en favor de aquélla, dejando fuera a su propia hija, enzarzada en un pleito interminable con el propietario de la casa en la que vivía y en el que Cervantes se había visto obligado a declarar a favor de su hija.
A pesar de no conseguir siquiera (como tampoco lo logró Góngora) ser incluido en el séquito de su mecenas el conde de Lemos, recién nombrado nuevo virrey de Nápoles (el cual, sin embargo, le daba muestras concretas de su favor), Cervantes escribió a un ritmo imparable: las Novelas ejemplares vieron la luz en 1613; el Viaje al Parnaso, en verso, en 1614. Ese mismo año lo sorprendió la aparición, en Tarragona, de una segunda parte espuria del Quijote escrita por un tal Avellaneda, que se proclamó auténtica continuación de las aventuras del hidalgo. Así, enfermo y urgido, y mientras preparaba la publicación de las Ocho comedias y ocho entremeses nuevos nunca representados (1615), acabó la segunda parte del Quijote, que se imprimiría en el curso del mismo año.
A principios de 1616 estaba terminando una novela de aventuras en estilo bizantino: Los trabajos de Persiles y Sigismunda. El 19 de abril recibió la extremaunción y al día siguiente redactó la dedicatoria al conde de Lemos, ofrenda que ha sido considerada como exquisita muestra de su genio y conmovedora expresión autobiográfica: «Ayer me dieron la extremaunción y hoy escribo ésta; el tiempo es breve, las ansias crecen, las esperanzas menguan y, con todo esto, llevo la vida sobre el deseo que tengo de vivir…».
Unos meses antes de su muerte, Cervantes había tenido una recompensa moral por sus penurias e infortunios económicos: uno de los censores, el licenciado Márquez Torres, le envió una recomendación en la que relataba una conversación mantenida en febrero de 1615 con notables caballeros del séquito del embajador francés: «Preguntáronme muy por menor su edad, su profesión, calidad y cantidad. Halléme obligado a decir que era viejo, soldado, hidalgo y pobre, a que uno respondió estas formales palabras: “Pues ¿a tal hombre no le tiene España muy rico y sustentado del erario público?”. Acudió otro de aquellos caballeros con este pensamiento y con mucha agudeza: “Si necesidad le ha de obligar a escribir, plaga a Dios que nunca tenga abundancia, para que con sus obras, siendo él pobre, haga rico a todo el mundo”».
En efecto, ya circulaban traducciones al inglés y al francés desde 1612, y puede decirse que Cervantes supo que con el Quijote creaba una forma literaria nueva. Supo también que introducía el género de la novela corta en castellano con sus Novelas ejemplares y sin duda adivinaba los ilimitados alcances de la pareja de personajes que había concebido. Sus contemporáneos, si bien reconocieron la viveza de su ingenio, no vislumbraron la profundidad del descubrimiento del Quijote, fundación misma de la novela moderna. Así, entre el 22 y el 23 de abril de 1616, murió en su casa de Madrid, asistido por su esposa y una de sus sobrinas; envuelto en su hábito franciscano y con el rostro sin cubrir, fue enterrado en el convento de las trinitarias descalzas, en la entonces llamada calle de Cantarranas. A principios de 2015, un grupo de investigadores que se había propuesto localizar su tumba encontró un ataúd con las iniciales “M.C.”, pero el examen de su contenido reveló que no podía ser el del escritor. En marzo del mismo año, los estudiosos concluyeron que sus restos mortales se hallaban en un enterramiento en el subsuelo de la cripta, mezclados tras un traslado con los de otras dieciséis personas.
Las fuentes del arte de Cervantes como novelista son complejas: por un lado, don Quijote y Sancho son parodia de los caballeros andantes y sus escuderos; por otro, en ellos mismos se exalta la fidelidad al honor y a la lucha por los débiles. En el Quijote confluyen, pues, realismo y fantasía, meditación y reflexión sobre la literatura: los personajes discuten sobre su propia entidad de personajes mientras las fronteras entre delirio y razón y entre ficción y realidad se borran una y otra vez. Pero el derrotero de Cervantes, que asistió tanto a las glorias imperiales de Lepanto como a las derrotas de la Invencible ante las costas de Inglaterra, sólo conoció los sinsabores de la pobreza y las zozobras ante el poder. Al revés que su personaje, no pudo escapar nunca de su destino de hidalgo, soldado y pobre.
Datos técnicos:
Título: Novelas ejemplares
Autor: Miguel de Cervantes Saavedra
Formato: pdf
Páginas: 458
Sinopsis:
Las Novelas ejemplares son una serie de novelas cortas que Miguel de Cervantes escribió entre 1590 y 1612, y que publicaría en 1613 en una colección impresa en Madrid por Juan de la Cuesta, dada la gran acogida que obtuvo con la primera parte del Quijote.
Se trata de doce novelas cortas que siguen el modelo establecido en Italia. Su denominación de ejemplares obedece al carácter didáctico y moral que incluyen en alguna medida los relatos. Cervantes se jactaba en el prólogo de haber sido el primero en escribir en castellano este tipo de novelas al estilo italiano:
A esto se aplicó mi ingenio, por aquí me lleva mi inclinación, y más que me doy a entender, y es así, que yo soy el primero que he novelado en lengua castellana, que las muchas novelas que en ella andan impresas, todas son traducidas de lenguas extranjeras, y estas son mías propias, no imitadas ni hurtadas; mi ingenio las engendró, y las parió mi pluma, y van creciendo en los brazos de la imprenta.
Se suelen agrupar en dos series: las de carácter idealista y las de carácter realista. Las de carácter idealista, que son las más próximas a la influencia italiana, se caracterizan por tratar argumentos de enredos amorosos con gran abundancia de acontecimientos, por la presencia de personajes idealizados y sin evolución psicológica y por el escaso reflejo de la realidad. Se agrupan aquí: El amante liberal, Las dos doncellas, La española inglesa, La señora Cornelia y La fuerza de la sangre. Las de carácter realista atienden más a la descripción de ambientes y personajes realistas, con intención crítica muchas veces. Son los relatos más conocidos: Rinconete y Cortadillo, El licenciado Vidriera, La gitanilla, El coloquio de los perros o La ilustre fregona. No obstante, la separación entre los dos grupos no es tajante y, por ejemplo, en las novelas más realistas se pueden encontrar también elementos idealizantes.
Ya que existen dos versiones de Rinconete y Cortadillo y de El celoso extremeño, se piensa que Cervantes introdujo en estas novelas algunas variaciones con propósitos morales, sociales y estéticos (de ahí el nombre de «ejemplares»). La versión más primitiva se encuentra en el llamado manuscrito de Porras de la Cámara, una colección miscelánea de diversas obras literarias entre las cuales se encuentra una novela habitualmente atribuida también a Cervantes, La tía fingida. Por otra parte, algunas novelas cortas se hallan también insertas en el Don Quijote, como El curioso impertinente o una Historia del cautivo que cuenta con elementos autobiográficos. Además, se alude a otra novela ya compuesta, Rinconete y Cortadillo.
Con motivo del IV centenario de la publicación de las Novelas Ejemplares de Miguel de Cervantes, el Centro Cultural de España en Buenos Aires realizó una adaptación a la historieta en colaboración con el colectivo editorial Mojito de Uruguay.
Novelas contenidas en la obra
La gitanilla es la más larga de las novelas ejemplares, y puede tener elementos autobiográficos en una historia amorosa que tuvo un pariente lejano de Cervantes. Como muchas otras de estas tramas, se centra en el artificio de la agnición o reconocimiento de una persona al final de la obra. Se trata de una muchacha de origen noble raptada por unos gitanos y educada por ellos, y un noble que se enamora y decide llevar vida gitanil tras ella, hasta que al fin se descubre todo y la historia termina felizmente, posibilitándose el matrimonio de la pareja.
El amante liberal es una novela morisca donde también aparece el tema del rapto, con la historia de un joven siciliano llamado Ricardo que es raptado al igual que a la bellísima Leonisa que es vendida a dos moros por un judío para regalársela al gran turco, entramada con líos amorosos, y aventuras.
En Rinconete y Cortadillo dos muchachos «se desgarran» (se fugan de la casa familiar) y emprenden una vida picaresca con ayuda de la baraja y del hurto, hasta que van a parar a Sevilla, donde mientras trabajan de esportilleros son captados por una asociación mafiosa de malhechores, una especie de sindicato del crimen sevillano gobernado como una cofradía por el hermano mayor, Monipodio. Se suceden diversas escenas de género propias de un entremés o una jácara donde se presentan alguaciles corruptos, ladrones, matones, chulos y prostitutas; acabado este desfile de tipos, los pillos muchachos deciden regenerarse.
En La española inglesa el rapto vuelve a aparecer en la persona de una muchacha arrebatada en la invasión inglesa de Cádiz y que se educa en Londres como dama de compañía de la reina Isabel I de Inglaterra, que aparece descrita sin animadversión. Pierde el cabello por un bebedizo pero todo se arregla al final.
En El licenciado Vidriera el estudiante pobre Tomás Rodaja marcha a Salamanca a estudiar acompañando a un noble y allí se licencia con honores; viaja por diversas ciudades de Italia, pero pierde la razón a causa de un filtro de amor que le han suministrado en secreto y cree tener el cuerpo de vidrio y ser sumamente frágil. Sin embargo, su agudeza es sorprendente y todos le consultan. La novela es en realidad una colección de las agudezas en prosa del protagonista, al estilo de una de las misceláneas tan frecuentes en el Siglo de Oro. Finalmente recobra el juicio, pero ya nadie le contrata ni va a verle.
En La fuerza de la sangre se construye un relato casi policíaco, en el que una doncella violada con los ojos tapados logra reconstruir intelectualmente el crimen hasta dar con el culpable y forzar de él que se case con ella restituyendo su honor.
El celoso extremeño narra los celos patológicos de un viejo indiano que vuelve a España enriquecido y encierra a su jovencísima esposa en una casa herméticamente, sin permitirle que salga ni que nada masculino pase la puerta, en la cual ha instalado como vigilante a un esclavo negro con orden de no dejar pasar a nadie. El seductor Loaysa lo logra engatusando al negro, al que le encanta la música, con una vihuela, y se acuesta con la moza. Sin embargo, no hacen nada, aunque en el manuscrito de Porras de la Cámara sí se consuman los cuernos. El viejo, humillado, se muere de pena.
En La ilustre fregona dos jóvenes de buena familia, Carriazo y Avendaño, deciden lanzarse a la vida picaresca. En un mesón de Toledo Avendaño se enamora de Constanza, una fregona o sirvienta, lo que hará que los dos jóvenes decidan detener allí su viaje. Finalmente se descubrirá que Constanza es de noble nacimiento, hija natural del padre de Carriazo, por lo que nada impedirá su boda con Avendaño.
En Las dos doncellas, Teodosia confiesa a un desconocido, que resulta ser su hermano, las relaciones y promesa de matrimonio con Marco Antonio. En busca del marido, encuentran a Leocadia, a quien también dio su palabra, sin tomar su honra. Marco Antonio acepta ser el marido de Teodosia, y su hermano, Rafael, el de Leocadia. El final feliz evita un duelo.
La señora Cornelia reúne los elementos de una novela bizantina. Aquí, Juan y Antonio optan por dejar sus estudios, pero deciden proseguirlos en la ciudad de Bolonia, donde toda la gente los tiene por buenos mozos. Ellos escuchan mucho acerca de una damisela llamada Cornelia Bentibolli, que vive en el encierro por voluntad de su hermano.
El casamiento engañoso narra el timo que hace una señorita aparentemente honesta a un militar casándose con él; éste ignora que ha sido una meretriz y esta lo abandona dejándole una enfermedad venérea que debe purgar con sudores en el hospital de Atocha, donde transcurre la próxima novela.
En El coloquio de los perros el militar, que está purgando su enfermedad en medio de fuertes fiebres, asiste de noche a la conversación entre dos perros, Cipión y Berganza; uno cuenta al otro la historia de su vida y sus muchos (y muy sinvergüenzas) amos y dejan para el día siguiente la relación del otro. Se trata de una fantasía al estilo de las de Luciano de Samosata y el desfile entremesil de tipos, entre ellos unos pastores y una bruja, recuerda al de una novela picaresca o un entremés.
También se ha atribuido a Cervantes la paternidad de un relato de estilo y características similares a los de las Novelas ejemplares, llamado La tía fingida.
Mi opinión:
Hace unos meses comentaba con alguien algo sobre este libro y me di cuenta de que no recordaba nada de algunas de estas novelas ejemplares, cosa por otra parte lógica, ya que hacía demasiado tiempo que las leí y comenté en el instituto. Por eso me decidí a volver a leerlas, y ahora lo he hecho con otros ojos y otra mente. Todo lo que parecía obvio no lo es, y todo lo que no llegué a comprender entonces, ahora aparece claro como un cielo sin nubes. En efecto, ejemplares o ejemplarizantes, y tratadas con una finura que ni la censura ni la iglesia pusieran problemas para su publicación. Ahí estriba la genialidad del autor. Todos debemos leer estas obras, los chavales en el instituto y los adultos, con esa otra perspectiva que dan la edad y la experiencia, para comprobar que lo que preocupaba hace cuatrocientos años, preocupa hoy…
Errores, gazapos y otras cosas:
El único error es haber tardado tanto en releer esta obra.

Publicado 19 junio, 2016 por Pepe en Sin categoría

"El SEXtO animal" de Luis Eduardo Aute. El artista total de los últimos tiempos   2 comments

Si hay alguien polifacético y de gran calidad en todo lo que hace, ese es Luis Eduardo Aute: compositor, cantante, escritor, pintor… 
El otro día estuve en la Feria de Libro de Madrid y me hice con esta su última obra literaria, que me traje a casa debidamente firmada, y debo decir que leída, ya que pasando la tarde en el hospital con mi padre, lo leí entero. Aquí tenéis la reseña.
Autor:
(de la página de facebook)
1943
Nace en Manila Luis Eduardo Aute Martínez, el día 13 de septiembre, hijo de padre catalán y madre filipina de ascendencia española. Luis Eduardo no conocerá España hasta que un viaje familiar le traiga a la patria de su padre a los 8 años, permaneciendo aquí cerca de un año. En el Hotel Avenida de Madrid cantaría por primera vez ante el “público”, acompañando a la orquestina del establecimiento en la interpretación de “Las hojas muertas”. De vuelta a Filipinas conocería el cine. A los nueve años ve “La ley del silencio”, película que le impactará hasta el punto de comenzar a escribir sus primeros poemas… en inglés.
1953
Despierta al erotismo tras ver a Marylin Monroe en “Niágara”. Al llegar a casa busca en el revistero alguna foto de la actriz, descubriendo una en la que aparecía en bañador. Con sus habilidades pictóricas y un tubo de pasta de dientes Colgate, hace desaparecer el bañador y pinta encima el cuerpo desnudo que le indica su imaginación. Sute guarda el “retrato” en su libro de Geografía, donde lo descubrirá de forma nada discreta un compañero de clase. El alboroto que se monta llama la atención del profesor, y Luis Eduardo se ve en un tris de ser expulsado del colegio.
1954
A los 11 años su familia se traslada a España. Viven primero en Barcelona y más tarde en Madrid. Luis Eduardo estudia en el colegio Nuestra Señora de las Maravillas, y basta decir que a los 14 años toma la decisión de no volver jamás a misa. A los 15 años comienzan sus primeros pasos serios dentro del mundo de la pintura y la música.
1960
A los 16 realiza su primera exposición individual en la galería Alcón de Madrid, empezando a tocar la guitarra con Los Tigres y Los Sonor, como divertimento y como método seguro “para ligar”.
1961
Los Sonor interpretan dos canciones en el programa televisivo “Salto a la fama”, pero antes de que empiecen a tener alguna popularidad Aute les abandona para centrarse en los estudios. De esta época data su primer “libro”, titulado “Los estertores”, que él mismo mandó encuadernar. Se trata de textos muy largos, medio poemas, medio guiones cinematográficos. En estas fechas se produce también la separación matrimonial de sus padres.
1962
En Nochevieja conoce en casa de sus primas a una chica nacida en Ecuador llamada Maritchu.
1963
Entra en la Escuela de Aparejadores, pero sólo aguanta dos semanas. En su lugar marcha a París, viviendo en un hotelucho del barrio latino junto a una chica francesa que conoció en Sitges en el verano de 1962. El mundo cultural le absorbe: en París ve películas impensables en España (“Lolita” de Kubrick, por ejemplo) y lee a Nietzsche (“Más allá del bien y del mal”) y a Paul Elouard.
1964
En uno de sus frecuentes viajes a París conoce al marchante norteamericano Gregg Juárez, que se encargará de vender su producción pictórica en los Estados Unidos. En esta época trabajará como intérprete de inglés-francés-español y segundo ayudante de dirección de la segunda unidad de rodaje de las escenas “españolas” de “Cleopatra” de Joseph L. Mankiewicz.
1965
En marzo comienza el servicio militar en Tremp. El capitán de la compañía era joven y dibujaba, lo que le permitió a Luis Eduardo disfrutar del suficiente tiempo libre para preparar una exposición que debía realizar en California. Durante un permiso viaja a Madrid para ver a Maritchu, y ésta le presenta a una amiga suya que quería cantar, llamada Maciel.
1966
En mayo acaba la mili. Vuelve a Madrid y descubre que Maciel se llama Massiel, ya es cantante y después de revolucionar el festival de Mallorca grana su primer single, “Rufo al pescador”. Aute prosigue su carrera de pintor, siendo seleccionado para participar en la Bienal de Sao Paulo con tres cuadros de gran formato. Allí descubre que la prensa musical habla mucho y bien de unos tales Bob Dylan y Joan Baez. A su regreso a España, Aute compondría sus primeras canciones bajo el influjo del recién descubierto Dylan y la presión amistosa de Massiel, que se las pide también para sus discos. Nacen “Don Ramón”, “Made in Spain”, “Rojo sobre negro”, “Aleluya nº1” y “Rosas en el mar”. Pero no sería ella quien las iba a grabar por primera vez… Manolo Escobar, antiguo componente de Los Sonor, va a registrar un disco bajo el nombre de Emanuel, y Aute le acompaña a la guitarra. Presencia el parto Juan Carlos Calderón, y Ele Juárez, entonces director artístico de RCA, quiere fichar a Aute, quien se hará de rogar…
1967
Aute, después de ser sometido a un estrecho marcaje decide grabar él también sus propias composiciones, y edita su primer single, “Don Ramón” y “Made in Spain”. Las canciones de Aute son un éxito, tanto en su voz como en la de Massiel, y las discográficas respectivas editan al mismo tiempo sendas versiones de “Aleluya nº1”, llegando al número uno de los hit parades la cantada por Massiel. La canción también traspasaría fronteras y sería un éxito en países como Italia, Brasil o Japón. En pleno boom del “Aleluya nº 1” conocería a Joan Manuel Serrat, al coincidir en Barcelona en el programa de radio de Salvador Escamilla.
1968
El 21 de marzo se casa con Maritchu. Ese mismo año Aute conoce a Mari Trini, a quien cede sus canciones “El alma no venderé” y “No sé qué pasará”, la primera canción jamás compuesta por Aute y que no había enseñado antes a nadie. También conoce a Patxi Andión. Aute lleva poco más de un año en el mundo de la canción y empieza a cansarse, así que graba un disco con piezas incluidas en sus cinco singles “Diálogos de Rodrigo y Gimena”. En mayo decide abandonar la canción, aunque seis meses más tarde grabaría el que iba a ser su testamento musical, un álbum titulado “24 canciones breves”.
1969
Trabaja como diseñador de carpetas de discos y realizador de películas promocionales para emitirse por TVE -auténticos videoclips- para RCA. También conoce a Rosa León.
1970
Nace su primer hijo, Pablo Antonio, pero poco antes muere una tía de su mujer, Maritchu. Cuando el niño tiene apenas siete meses fallece en esta ocasión el padre de Maritchu. Estos acontecimientos incidirán en el tono fúnebre de las canciones y poemas que iría escribiendo y que se publicarán años después en su libro “La matemática del espejo”.
1972
Conoce al productor discográfico y escritor José Manuel Caballero Bonald, quien le ofrece la oportunidad de grabar lo que quiera, como quiera y en las condiciones que quiera… Animado por amigos como Jaime Chávarri, Rosa León y Antonio Gasset, Aute acepta.
1973
Graba “Rito”, disco que aparecerá en el mercado al año siguiente.
1974
Realiza la banda sonora para la película “Los viajes escolares de Jaime Chávarri”.
1975
Aparece su primer libro de poesía, “La matemática del espejo”, y escribe y dirige un nuevo corto, en 35 milímetros, “A flor de piel”, en el que intervienen como actores Ana Belén y Jaime Chávarri. El 20 de diciembre, Aute participa en un festival de villancicos muy sui géneris, con compañeros de escenario como Víctor Manuel, Julia y Rosa León y Luis Pastor. Franco acababa de morir, pero a los gritos de ¡Amnistía, amnistía! que comenzó a entonar Víctor Manuel, se moviliza la policía: Víctor Manuel pasó la noche en comisaría. Por cierto, el villancico que cantó Aute se titulaba “Niño de nada”.
1976
Graba “Sarcófago”, disco con el que finaliza su trilogía de Canciones de Amor y Muerte, y edita “Babel”, concesión de Aute a su compañía discográfica para que le permitieran editar “Sarcófago”. De este mismo año es “Forgesound”, un proyecto que surgió como una broma en casa de Jesús Múnarriz y que contó con la colaboración de Antonio Fraguas “Forges”, vecino de ambos en Pozuelo.
1977
Comienza a escribir los poemas que formarán parte de su segundo libro, “La liturgia del desorden”, y graba su siguiente disco, “Albanta”.
1978
Año decisivo en su vida, por muchas y variadas causas, entre las que hay que citar el fallecimiento, el 12 de abril, de su padre, con quien mantenía una estrecha relación. Poco antes, en febrero, había tenido lugar en Albacete el que es su primer concierto en solitario ante “su” público. En esta ocasión tomaría parte de en una fiesta organizada por la CNT en Albacete, junto a Chicho Sánchez Ferlosio, Jesús Munárriz y Moncho Alpuente. Jorge Krahe se encarga de acompañar a la guitarra a Luis Eduardo, y una semana después se repite el mismo “programa” en Cuenca, pero en esta oportunidad le pagan por cantar. Las actuaciones se sucedieron hasta el verano, pero desde entonces dejará de trabajar con Javier Krahe, y pasará a hacerlo con Luis Mendo, hasta ese momento guitarrista de Chicho Sánchez Ferlosio. En julio sería invitado por el Gobierno cubano a participar en el Festival Mundial de la Juventud que se celebra en la Habana, y allí canta con los miembros de la Nueva Trova Cubana, Pablo Milanés, Silvio Rodríguez y Amaury Pérez. El brusco cambio de clima le provoca una tuberculosis, obligándole a permanecer en reposo durante cinco meses, tiempo que acompaña con lecturas filosóficas. Fruto de estas circunstancias y estas lecturas, su forma de pensar sufrirá un cambio trascendental, que podrá percibirse en sus discos “De par en par” -que aparecerá en 1979 con un título que no es el que Aute quería, “Latido”- y “Alma”. El ateísmo que hasta entonces defendía deja paso a cierta religiosidad.
1980
El 22 de febrero se presenta en el teatro Alcalá de Madrid con su primera banda, Suburbano. Atrás quedan dos años de actuaciones acompañado únicamente por su guitarra. Abandona Ariola, ficha por Movieplay y en agosto grana “Alma”, disco con el que cerraría su segunda trilogía -Canciones de Amor y Vida-, y en el que comenzará a realizar los arreglos de sus canciones Luis Mendo.
1981
El 31 de abril nace su segunda hija, Laura.
1983
El 4 de marzo tiene lugar en el Teatro Salamanca de Madrid un concierto muy especial que daría lugar a un álbum doble antológico de su obra, titulado “Entre amigos”. Esos “amigos” fueron Silvio Rodríguez, Pablo Milanés, Teddy Bautista y Joan Manuel Serrat. También hay que citar las canciones que compuso para un disco de Pepa Flores, “Marisol”.
1984
“Cuerpo a cuerpo” es el título de su nuevo disco y de su próxima exposición pictórica, primera vez en la que coinciden temáticamente su labor como autor y su labor como pintor.
1985
Graba y edita su álbum “Nudo”. Su carrera, que él quiso abandonar en 1968, se halla en su cima: actúa en la plaza de toros de Las Ventas y en la Monumental de Barcelona después de haberse recorrido media España de escenario en escenario, y dirige “El muro de las lamentaciones”, uno de los cuatro sketches del largometraje “Delirios de amor”.
1986
Edita “20 canciones de amor y un poema desesperado”, en el que se incluyen algunas nuevas canciones y versiones de varios de sus trabajos más conocidos, granados según las pautas que había ido marcando su interpretación en directo en los últimos años.
1987
Nace su tercer hijo hasta la fecha, Miguel, el día 7 de abril. Después del verano se embarca en la grabación del que el propio Aute considera su “álbum maldito”, “Templo”, poemas surgidos a partir de las pinturas que integraron la exposición del mismo título.
1988
Escribe y realiza para TVE un capítulo de la serie de televisión “Delirios de amor”, titulado “La pupila del éxtasis”.
1989
Entre marzo y abril grana “Segundos fuera”.
1990
Conoce a Suso Sáiz, quien colabora brevemente en el álbum “Ufff!”, granado en Madrid durante los meses de noviembre y diciembre.
1992
Durante el verano se encierra con Suso Sáiz y Gonzalo Lasheras, su nuevo director musical, sustituto de Luis Mendo, para grabar su próximo álbum, “Slowly”. Los días 13 y 14 de noviembre Aute actúa por primera vez en Suramérica, en La Casona del Conde de Palermo de Buenos Aires.
1993
Este año se celebran elecciones generales en España. Rompiendo su habitual independencia, Aute hace campaña a favor de Izquierda Unida. En junio regresa a Buenos Aires para volver a actuar, visitando, además, por primera vez, los escenarios de Uruguay y Chile. El 24 de septiembre actúa en la plaza de toros de Las Ventas de Madrid en un “mano a mano” con Silvio Rodríguez. El concierto dura tres horas y media, y por primera vez en su carrera Aute dedica una canción en el escenario. La destinataria es Maritchu, y la canción “Dos o tres segundos de ternura”.
2001
Se estrena la película animada “Un perro llamado Dolor”, su obra cinematográfica más ambiciosa. Un puzzle reunido por el perro de Frida Kahlo, del que Aute es director, escritor y dibujante de todos y cada uno de los planos, así como coautor de la banda sonora (junto con Silvio Rodríguez, Suso Sáiz…).
Alas y balas, su primer disco de canciones nuevas en cuatro años (los que dedicó a la película animada ‘Un perro llamado Dolor’, dibujada, dirigida… facturada en su totalidad por Aute -que logró el unánime apoyo de la crítica y público en España y fuera), más el primer volumen de sus mejores composiciones revisadas, englobadas en el título Auterretratos 1 (además de exposiciones, la reedición actualizada de todas sus letras, conferencias) devuelven a Luis Eduardo Aute al primer plano de la cultura en plena forma. 
Datos técnicos:
Título: El SEXtO animal
Autor: Luis Eduardo Aute
Editorial: Espasa
Colección: Espasa es Poesía
Encuadernación: Tapa blanda con solapas
Dimensiones: 14 x 21.5
Páginas: 270
Fecha de publicación: 2016
ISBN: 9788467046731
Precio: 14.90 euros
Sinopsis:
Un hilo perceptible recorre este poemario, calificado por el propio autor como «poemigas», piezas poéticas de corta extensión a modo de greguerías o aerolitos. Una pluma irreverente, divertida;
una mirada brillante, irónica y certera al siglo XXI.
Mi opinión:
¿Qué queréis que os diga? No soy objetivo, soy fan de Aute, de todo lo que hace. Un tío que es capaz de hacer llorar a dos mil personas mientras canta “Al alba” y que esas dos mil personas aplaudan al final de la canción durante cinco minutos, es bueno porque sí. Y esta obra es una más. Tardé un par de horas en leerlo, sonriendo, riendo abiertamente en ocasiones, y siempre pensando, porque te hace pensar, en lo que somos los humanos y lo que estamos haciendo con nuestro planeta y nuestra especie. Leedlo, no os pesará…
Errores, gazapos y otras cosas:
Este es el libro en el que uno sabe que, cuando se utiliza una palabra que no está en el diccionario, está hecho a propósito y con un propósito. Así que, señores de la RAE, busquen esas palabras y añádanlas al diccionario, porque éstas sí tienen sentido.
Web oficial de Luis Eduardo Aute
Luis Eduardo Aute en Facebook
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Publicado 19 junio, 2016 por Pepe en Sin categoría

"La leyenda de Covadonga" de Nuria García Font. Demasiado tópica   6 comments

Tenía esta novela desde hace tiempo y no había encontrado el momento de ponerme con ella. Tenía ganas de “desengrasar” un poco de otras lecturas más intensas y pensé que era un buen momento para relajarme leyendo una historia de aventuras. Este es el resultado.
Autor:
(de su página web)
Me llamo Nuria García. Nací en Madrid el 12 de diciembre de 1990 y actualmente sigo viviendo allí.
Mi interés por la lectura y por la escritura surgió, sin duda, de la notable capacidad imaginativa que ya mostraba cuando era muy pequeña. Empecé escribiendo poesía en el colegio y poco a poco en mi mente comencé a desarrollar historias que fueron tomando forma en varias novelas, algunas de las cuales ni siquiera terminé.
Cuando pasé al instituto continué desarrollando mi afición y obtuve varios premios en el Certamen Literario, que se celebraba anualmente en el centro, con poesías y relatos cortos, y, también, salí ganadora en algunos concursos de ensayo filosófico.
A pesar de que ya tenía algunas novelas escritas y otras muchas empezadas no fue hasta que cumplí los catorce y terminé La leyenda de Covadonga cuando me planteé en serio la búsqueda de una editorial con la que publicarla. No fue una tarea fácil, pero al fin conseguí encontrar un editor que depositó su confianza en mí y decidió hacer mi sueño realidad.
Actualmente he terminado la carrera de Farmacia y me estoy preparando para el doctorado, aunque sigo sacando tiempo de donde puedo para escribir nuevas historias.
Datos técnicos:
Título: La leyenda de Covadonga
Autor: Nuria García Font
Editorial: Quadrivium
Encuadernación: Tapa blanda con solapas
Dimensiones: 14,5 x 22
Páginas: 253
Fecha de publicación: 2012
ISBN: 9788492604807
Precio: 15.60 euros
Sinopsis:
Dice con atino Byington que “Si la psique fuera pájaro, sus alas serían la imaginación”. Ciertamente es necesario estar proveído de una considerable imaginación para acometer los más diversos actos creativos, entre ellos la creación literaria. Ingenio, astucia, genialidad son calificativos que se dan cita en el acto literario. Bien provisto está de ellos la autora de “La leyenda de Covadonga” para tejer esta historia que mantiene la atención y el vilo del lector a lo largo de sus páginas. Desde los inicios, en que la anodina vida de la joven Navía se ve sacudida por la presencia de un familiar que cría desaparecido y que debuta en la escena de la mano de un enigmático regalo con un mensaje secreto. Desvelar este mensaje sumen a la protagonista y Carlos, su compañero, en una maraña de pistas que la autora desgrana página a página con eficaz ingenio. Paulatinamente -Nuria sabe sostener con eficacia la atención-, conduce al lector al descubrimiento de un misterio que será la aldaba que abra la puerta a uno de los secretos mejor guardados del territorio Astur, y que precipita un inesperado final de la novela. De lectura ágil, con un lenguaje claro Nuria García Font nos deleita con esta historia llena de enigmas y secretos que mantienen la atención del lector desde ya las primeras páginas tanto al lector inicial juvenil, como al ya experimentado.
Mi opinión:
Es una novela típica de investigación de enigmas. Hay que resolver diferentes acertijos que los protagonistas van encontrando, y hay dos grupos, uno de “buenos” que intentan ayudarlos, y otro de “malos”, que tratan de hacerse con el tesoro que esconde el enigma. En medio de la trama fundamental, surge el amor entre los protagonistas, que tardan tiempo en darse cuenta de ello. El final, trepidante, es como el de tantas novelas de este estilo. Creo sinceramente que aporta poco pero que sirve para pasar un buen rato y que se lee con bastante rapidez. Si os gustan las novelas de este tipo, leedla, lo pasaréis bien.
Errores, gazapos y otras cosas:
En esta ocasión, algunas cosas que comentar. Vamos con ellas.
1. Pag. 45. Dice “La mayoría, por no decir casi todo el mundo, merecen ir a él”. Debería decir “La mayoría, por no decir casi todo el mundo, merece ir a él”. No concuerda el número de sujeto y verbo.
2. Pag. 61. Dice “Hablaba tres idiomas, a parte del suyo propio”. Debería decir “Hablaba tres idiomas, aparte del suyo propio”. Típico error hoy en día como “en torno” por “entorno” o al revés…
3. Pag. 68. Dice “Recemos para nos encontrárnoslos mañana”. Debería decir “Recemos para no encontrárnoslos mañana”. Errata.
4. Pag. 68. Dice “signo evidente de que Carlos se estaba avinado”. Debería decir “signo evidente de que Carlos se estaba aviando”. Errata.
5. Pag. 72. Dice “La he oído un par de ves por la radio”. Debería decir “La he oído un par de veces por la radio”. Errata.
6. Pag. 112. Dice “para asegurarse que pasaba desapercibida”. Debería decir “para asegurarse de que pasaba desapercibida”. Este es uno de los casos en que no se produce dequeismo.
7. Pag. 135. Dice “wisky”. Debería decir “whisky” o “güisqui”. Supongo que es una errata.
8. Pag. 168. Dice “sobra la mesa”. Debería decir “sobre la mesa”. Errata.
9. Pag. 174. Dice “C’est toût?”. Debería decir “C’est tout?”. Aunque estamos viendo errores en castellano, “todo” en francés (tout) no lleva ningún tipo de tilde, ni acento circunflejo.
10. Pag. 188. Dice “laextorsión”. Debería decir “la extorsión”. Errata.
11. Pag. 192. Dice “sus movimientos eran rudos y torvos”. Debería decir “sus movimientos eran rudos y violentos” o algo parecido. El calificativo “torvo” se refiere a la mirada, como fiera, espantosa o terrible, pero no a los movimientos del cuerpo.
12. Pag. 219. Dice “frío glaciar”. Debería decir “frío glacial”. Supongo que es una errata.
13. Pag. 231. Dice “con tal mala suerte”. Debería decir “con tan mala suerte”. A veces se confunde, pero espero que sea una errata.
Web oficial de Nuria García Font
Facebook de la novela

Publicado 12 junio, 2016 por Pepe en Sin categoría

"El impostor" de Javier Cercas. Interesante documento   2 comments

Debo reconocer que tengo el blog bastante olvidado en los últimos tiempos. Cuestiones personales y familiares hacen que tenga que dedicar casi todo mi tiempo a otras cuestiones, aunque espero salir de este trance en poco tiempo.
Javier Cercas es uno de los autores más sólidos de España y me apetecía leer este libro dedicado a destripar la vida de Enric Marco, que durante muchos años se hizo pasar por deportado español en un campo de concentración nazi. Y es que todos tenemos un poco de impostores y por eso todos somos un poco Marco, aunque no lleguemos a su nivel ni mucho menos. ¿Quién no ha engordado un curriculum vitae? ¿Quién no ha exagerado sus virtudes y minimizado sus defectos en las redes sociales?
Autor:
Javier Cercas Mena (Ibahernando, Cáceres, 1962) es un escritor español, que además trabaja como columnista en el diario El País. Ejerció durante años como docente universitario de filología. Su obra es fundamentalmente narrativa, y se caracteriza por la mezcla de géneros literarios, el uso de la novela testimonio y la mezcla de crónica y ensayo con ficción. También ha realizado diversas traducciones de obras de otros autores.
A partir de su exitosa novela Soldados de Salamina, su obra ha sido traducida en más de veinte países y a más de treinta idiomas.
Hijo de un veterinario rural, primo carnal del político Alejandro Cercas, Javier nació en Ibahernando, un pequeño municipio español de la provincia de Cáceres, en Extremadura. En 1966, a los cuatro años de edad, se trasladó con su familia a Gerona, y allí estudió con los maristas. Hasta los quince años viajó todos los veranos a su pueblo natal, manteniendo con Ibahernando una estrecha relación que mantiene hasta la actualidad.
Durante su adolescencia se interesó en la literatura y el cine, y solía consumir drogas menores. Su familia cercana era falangista, pero él se comenzó a hacer una opinión propia de la Guerra Civil Española, leyendo mucho sobre el tema. Durante toda esta época tuvo además una mala opinión de su padre, a quien consideraba un oportunista escalador del franquismo; sin embargo, con el tiempo esta opinión fue mejorando.
En 1985 se licenció en Filología hispánica en la Universidad Autónoma de Barcelona y más tarde se doctoró en la misma especialidad en la Universidad de Barcelona. Trabajó durante dos años en la Universidad de Illinois en Urbana, época en que escribió su primera novela. Desde 1989 comenzó a ejercer como profesor de literatura española en la Universidad de Gerona, y trabajó escribiendo artículos y reseñas para diversos periódicos. Hasta la actualidad es colaborador habitual de la edición catalana y del suplemento dominical del diario El País.
Luego de vivir varios años en Barcelona, Cercas regresó con su esposa y su hijo a Gerona en 1999. Hasta el año 2000, Javier Cercas era un escritor muy poco conocido. Esto se aprecia en el hecho que en una antología de autores españoles publicada ese año, titulada Páginas amarillas, es excluido de una lista de varios escritores de su misma generación. Pese a lo anterior, su amigo, el reconocido escritor chileno Roberto Bolaño, reconocía en él a un escritor talentoso y lo estimuló a continuar escribiendo.
En 2001 Cercas publicó su novela Soldados de Salamina, la cual lo convirtió en un escritor mundialmente reconocido, recibiendo excelentes críticas por parte de prestigiosos escritores tales como Mario Vargas Llosa, J. M. Coetzee, Doris Lessing, Susan Sontag y George Steiner. Las numerosas ventas de esta obra permitieron al escritor dedicarse exclusivamente a escribir, dejando su oficio como profesor de filología. Una versión cinematográfica de esta novela se estrenó dos años después, bajo la dirección de David Trueba.
Su siguiente novela, La velocidad de la luz, que apareció en 2005, revalidó su calidad como escritor y además de ser considerada como libro del año por el periódico La Vanguardia y Qué Leer, obtuvo distintos premios.
En la actualidad su obra ha sido traducida a más de veinte lenguas. Por su parte él mismo ha traducido a autores catalanes contemporáneos y a H. G. Wells.
La narrativa de Cercas se caracteriza por hacer uso de la novela testimonio, en que se entremezclan hechos verídicos y ficticios, sin quedar claros los límites de los unos y los otros. Para el escritor, toda novela es autobiográfica, si bien además debe conllevar una catarsis, una forma de salvación. Esta forma de ver la literatura, que aplica a la estructura y forma de relatar sus historias, ha sido celebrada por muchos, pero también ha generado algunas críticas en otros, tales como el escritor Félix de Azúa o el periodista Arcadi Espada, quienes defienden una mayor nitidez en los límites entre ficción y realidad. Sus obras suelen estar sobre todo ambientadas en entornos urbanos, abarcar periodos del tiempo presente o del pasado cercano, y poseer un tono amable y en ocasiones humorístico.
En cuanto al proceso de escritura, según el propio autor, pese a que sus novelas son todas muy diferentes, todas ellas comienzan con una pregunta, y el libro corresponde a una búsqueda de su respuesta, que finalmente no se consigue, o bien la respuesta es la pregunta en sí misma. El escritor afirma que al momento de comenzar una nueva novela, solo tiene una vaga idea sobre ella, y esta se va definiendo a medida que se va desarrollando. Ha dicho que su ideal son las «novelas fáciles de leer y difíciles de entender», como es el caso de Don Quijote de la Mancha, su novela favorita.
El mismo autor reconoce en el cuentista argentino Jorge Luis Borges una de sus mayores influencias y estímulos para escribir, habiéndolo comenzado a leer a los catorce años de edad. Asimismo reconoce que para él los dos autores más importantes en la literatura son Borges y Franz Kafka.
La novelas y crónicas de Javier Cercas suelen poseer un fuerte contenido político, por el que se manifiesta como autor de tendencia izquierdista, si bien también un crítico del discurso y estado actual de la izquierda en su país. Es además un ferviente opositor a la dictadura de Francisco Franco, que ha polemizado con diversos intelectuales, periodistas y políticos acerca de las responsabilidades durante la Guerra Civil Española, la dictadura y la Transición Española. Entre otros, ha polemizado con José Ignacio Wert y Gregorio Morán.
Cercas ha vivido casi toda su vida en Cataluña, pero se considera, en sus palabras, un «extremeño catalanizado o un catalán que no acierta a dejar de ser extremeño (o al revés)». En Cataluña existe un fuerte nacionalismo, que a veces conlleva a un sentimiento de independizarse del resto de España. Cercas rehuye en general los nacionalismos, que considera cuestión pasional, a diferencia del independentismo, que es un tema político, apenas discutido, y al que estaría dispuesto a adherirse si le demostraran que las independencias de Cataluña o el País Vasco pudiesen ser beneficiosas para sus habitantes. Este antinacionalismo le ha acarreado disputas con otros escritores e historiadores catalanes, tales como Joan B. Culla, y le ha llevado a criticar abiertamente a manifestantes nacionalistas simpatizantes de ETA. También se ha mostrado a favor de una Europa federada o confederada.
El escritor se declara ateo y anticlerical, y está muy interesado en la política de Ciudad del Vaticano.
Obras
Novelas
1987 – El móvil (reeditada solo con la novela corta homónima en 2003)
1989 – El inquilino (reeditada en 2002)
1997 – El vientre de la ballena (reescrita y reeditada en 2014)
2001 – Soldados de Salamina (adaptada al cine por David Trueba en 2003)
2005 – La velocidad de la luz
2009 – Anatomía de un instante
2012 – Las leyes de la frontera
2014 – El impostor
Volúmenes misceláneos
1998 – Una buena temporada
2000 – Relatos reales
2006 – La verdad de Agamenón
Ensayo
1993 – La obra literaria de Gonzalo Suárez (Barcelona: Sirmio)
Otros
2002 – Una oración por Nora
2003 – Diálogos de Salamina: un paseo por el cine y la literatura (con David Trueba; Luis Alegre, ed.; David Airob, fot.)
2013 – Cartes entre Sant Jordi & el Drac (correspondencia con Sergi Pàmies)
Traducciones
1992 – Francesc Trabal, El hombre que se perdió
1997 – H. G. Wells, El país de los ciegos y otros relatos (reeditado en 2005)
1997 – Quim Monzó, Guadalajara
1998 – Sergi Pàmies, La gran novela sobre Barcelona
2002 – Ponç Puigdevall, Àlbúm Galmes
2003 – Quim Monzó, Ochenta y seis cuentos
2004 – Quim Monzó, Splassshf
Prólogos
2012 – Felipe Alaiz, El arte de escribir sin arte
Premios
Por Soldados de Salamina:
Premio Salambó de Narrativa 2001
Premio Qué Leer
Premio Crisol
Premio Llibreter
Premio Cálamo 2011
The Independent Foreign Fiction Prize (Reino Unido)
Premio Grinzane Cavour (Italia)
Premio de la Crítica de Chile (Chile)
Premi Ciutat de Barcelona
Premio Ciudad de Cartagena
Medalla de Extremadura 2005
Por La velocidad de la luz:
Premio Arzobispo Juan de San Clemente
Cartelera Turia
Athens Prize for Literature
Premio Lara de la prensa especializada
Datos técnicos:
Título: El impostor
Autor: Javier Cercas
Editorial: Círculo de Lectores
Encuadernación: Tapa dura con sobrecubierta
Dimensiones: 13 x 22
Páginas: 425
Fecha de publicación: 2014
ISBN: 9788467260687
Precio: 22.90 euros
Sinopsis:
He aquí una fascinante novela sin ficción saturada de ficción; la ficción no la pone el autor: la pone Enric Marco. ¿Quién es Enric Marco? Un nonagenario barcelonés que se hizo pasar por superviviente de los campos nazis y que fue desenmascarado en mayo de 2005, después de presidir durante tres años la asociación española de los supervivientes, pronunciar centenares de conferencias, conceder decenas de entrevistas, recibir importantes distinciones y conmover en algún caso hasta las lágrimas a los parlamentarios españoles reunidos para rendir homenaje por vez primera a los republicanos deportados por el III Reich. El caso dio la vuelta al mundo y convirtió a Marco en el gran impostor y el gran maldito. Ahora, casi una década más tarde, Javier Cercas asedia, en este thriller hipnótico que es también un banquete con muchos platos -narración, crónica, ensayo, biografía y autobiografía-, el enigma del personaje, su verdad y sus falsedades y, a través de esa indagación que recorre casi un siglo de historia de España, bucea con una pasión de kamikaze y una honestidad desgarradora en lo más profundo de nosotros mismos: en nuestra infinita capacidad de autoengaño, en nuestro conformismo y nuestras mentiras, en nuestra sed insaciable de afecto, en nuestras necesidades contrapuestas de ficción y de realidad, en las zonas…
Mi opinión:
Lo cierto es que me ha gustado bastante, aunque es cierto que a veces puede parecer excesivo el El Quijote y muestra esas dudas que también aparecen en otras obras sobre lo que es realidad y lo que es ficción. hecho de difuminar la frontera entre ficción y realidad. Deja patente, como en todas sus obras, la preferencia que tiene con
Es un escritor que utiliza el castellano de forma pulcra y casi sin errores. Los personajes, en este caso reales, no se describen con precisión, salvo el propio Marco, porque lo cierto es que los demás no interesan más que para “adornar” la historia. Una historia nada apasionante por lo que tiene de falsa, aunque es cierto que hay que reconocer a Marco que es todo un genio. Eso es lo que plasma Javier Cercas en esta obra y es lo que realmente importa. Un buen libro para entender a este controvertido personaje y que recomiendo leer a quienes les interesa esta parte de la historia.
Errores, gazapos y otras cosas:
Tan sólo he encontrado una errata. En la página 287 dice “seseta y seis”. Debería decir “sesenta y seis”.
Facebook de Javier Cercas

Publicado 12 junio, 2016 por Pepe en Sin categoría

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