Archivo para octubre 2016

"La melodía del tiempo" de José Luis Perales. La primera de un cantautor de los grandes.   1 comment

Desde que supe que José Luis Perales publicaba su primera novela, me propuse leerla, y por fin me llegó la oportunidad. Un tipo capaz de escribir canciones como “Cosas de doña Asunción”, “Celos de mi guitarra”, “El amor”… tiene que ser un buen novelista. Y no me ha defraudado, por supuesto.

Autor:
(de su página web)
Cuenca, donde nací el 18 de enero de 1945. Desde niño aprendí a amar la música, abrazando mi primer instrumento musical: el laúd con el que formé parte de la rondalla del pueblo. Dicen mis amigos de entonces que en la clase de solfeo fui un alumno aventajado. Creo que llevaban razón. Todavía hoy conservo en la memoria la melodía de alguna de aquellas lecciones.
Fui el tercero de cuatro hermanos y el único varón, por tanto supongo que bastante consentido. A los trece años salí de Castejón para estudiar en la Universidad Laboral de Sevilla. Reconozco que no fui brillante, estudié lo justo para sacar adelante durante siete años la beca que disfrutaba, ya que mi familia no disponía de demasiados recursos económicos. Estudié electrónica y nunca tuve vocación de ingeniero, y un día, por culpa de la música, interrumpí mis estudios.
En aquel colegio tuve la fortuna de conocer la música en estado puro. Un cuarteto de cámara nos regalaba algún que otro concierto y nos educó el oído y el alma para percibir cada matiz de unas partituras escritas por los clásicos y que disfrutábamos con verdadera pasión.
Con otros compañeros, formamos un grupo musical, The Lunic Boys, influenciados por los grupos que entonces escuchábamos en la radio. Compaginábamos las clases con los ensayos en un pequeño cuarto que los curas nos proporcionaron, y las guitarras nos las fabricamos nosotros mismos en los talleres de la universidad.
Mi primer premio llegó con motivo de uno de los festivales de música que se celebraba cada año en la plaza de la Universidad, interpretando con una melódica la canción Orfeo Negro. Era una copa que soñaba ser de plata sobre una peana de plástico marrón, que delataba su verdadero origen, y que lejos de servir para celebrar el triunfo, sirvió, una vez llena de un barato vino espumoso, para proporcionarnos nuestra primera borrachera de éxito.
Como si de un juego de magia se tratara, se me pasó el tiempo del colegio y me encontré en Madrid, para continuar los estudios de electrónica, que definitivamente nunca terminé. Trabajé para sobrevivir, y poco a poco la música, una vez más, me llevó de la mano a cualquier lugar donde un músico, un cantante, o un artista cualquiera, dejara escapar el alma en sus acordes o en sus voces.
Nunca podría haber imaginado que aquella canción “Niebla”, escrita a los dieciséis años en mi cuarto de estudiante en Sevilla, fuera el principio de una posterior y larga trayectoria de como autor.
Todo comenzó a finales de los años sesenta cuando llegué con cierto miedo a mi primera cita con un director discográfico, gracias a que mis amigos, dueños de un estudio de grabación, se empeñaron en presentar una maqueta mía con unas cuantas canciones, sin yo saberlo. Era una época en la que las grandes voces, como Nino Bravo, ocupaban los primeros puestos en las listas de éxitos. Mi única aspiración era que alguna de esas grandes voces llegara a interpretar alguna de mis canciones.
Después de una larga espera, el director de aquella compañía me recibió en su despacho, de cuyas paredes colgaban los discos de oro y platino, símbolo de éxito de sus artistas.
“He recibido unas maquetas con canciones tuyas grabadas con tu voz y tu guitarra. Debo ser sincero contigo – me puse nervioso – . Creo que como cantante no tienes mucho futuro, ya que no tienes una gran voz – era obvio – y físicamente, no eres un galán de cine – yo asentí -, sin embargo creo que eres un buen compositor de canciones – respiré -.” Estaba a punto de proponerme lo que yo deseaba: ser autor para cualquier cantante que me solicitara una canción. Me propuso escribir para los artistas de su compañía.
Escribí para gente tan diferente como Marián Conde, el grupo Tartesos, Basilio, Juan Bau, Jacobo, Fórmula Quinta, etc… Mi nombre sonó rápidamente en la radio como autor de canciones para artistas de estilos y voces muy diferentes. Algunas sonaron, encaramándose a los primeros puestos de las listas, como “Te conocí”, del dúo Hierbabuena. Precisamente de la mano de uno de sus miembros, Josele, entré a formar parte como autor de la compañía Hispavox, escribiendo una canción para Jeannette, llamada “Palabras Promesas”, que dio título a uno de sus discos.
Poco después escribiría para ella “Por qué te vas”, banda sonora de la película “Cría Cuervos” del director Carlos Saura, y que después de más de veinte años sigue siendo versionada por artistas de cualquier lugar del mundo y en cualquier idioma. La versión en japonés es especialmente curiosa.
Sería muy larga la lista de artistas que a lo largo de más de treinta años han grabado mis temas. Todos fueron igualmente importantes para mí, aunque no todos fueron tan conocidos ni tuvieron la repercusión artística de Lola Flores, Rocío Jurado, Mocedades, Jose Luis Rodríguez, “El Puma”, Isabel Pantoja, Vicky Carr, Vicente Fernández, Daniela Romo, Yuri, Alejandro Fernández o José Feliciano, por citar algunos, y a los que quedo agradecido por hacerme crecer como autor a lo largo de todo este tiempo.
Después de Jeannette fui reclamado por Rafael Trabuchelli para escribir para artistas Como Raphael, Paloma San Basilio, Massiel, Enrique y Ana, etc … y paralelamente firmé un contrato de como intérprete, casi obligado por aquel productor, que demostró tener una gran fe en mis canciones. A pesar de mi reiterada negativa a meterme en un estudio de grabación, intuyendo lo que me esperaba, dado mi miedo a enfrentarme al público, Trabuchelli insistió tanto que acepté, deseando de todo corazón que aquel disco pasara de noche, lo cual me facilitaría seguir trabajando como autor. Dos semanas después de salir al mercado, “Celos de mi guitarra” se ponía número uno en la lista de Cuarenta Principales.
No había marcha atrás. Me despedí de mis compañeros de trabajo en un estudio de delineación, convencido de que volvería una vez pasado el éxito “momentáneo” de ese primer disco. No hubo manera. “Quisiera decir tu nombre”, “Y te vas”, “Cosas de Doña Asunción” seguirían peleando con los primeros puestos de las listas. Alguna de ellas consiguió desbancar al número uno habitual por aquel entonces, Camilo Sesto.
Mi primer premio profesional fue la Ibérica de Oro, por “Cosas de Doña Asunción”, y que me entregó Luis del Olmo en el festival de Roda de Barà. Inevitablemente pocos días después me ofrecieron mi primera actuación en la discoteca más importante en aquel momento en Barcelona, Don Chufo. El grupo que habitualmente acompañaba a Dyango se ofreció a ensayar conmigo mi escaso repertorio.
Y debuté. Todavía me tiemblan las piernas. Miraba entre las cortinas rezando por que hubiera poca gente, para que mi temido fracaso tuviera la menor trascendencia posible. Una vez más me equivoqué. La gente me quiso más de lo que me merecí. Entendieron mis nervios y me perdonaron todo. Pocos días después debuté en Madrid en Cleofás. El resultado fue el mismo.
Paralelamente los éxitos de España repercutían en todos los países de América, lo que me obligó a dividir mi tiempo entre las dos orillas del “Charco”.
Hoy, después de casi cuarenta años de profesión, sigo esperando escribir mi mejor canción. No sé si algún día llegará, pero lo que nace en mí cada día al despertar es un agradecimiento profundo a la vida por tanto como me ha dado.
Mi abrazo sincero a los que me habéis ayudado a caminar por este universo de la música, en donde todos necesitamos de todos, y donde una canción no habría sobrevivido de no haber alguien dispuesto a escucharla. Hoy, lejos de haberme marchado, siento que tomo aire para intentar un nuevo vuelo a caballo de alguna nueva canción. Ahora ya no soy el tercero de cuatro hermanos y único varón de la casa, ahora soy el más mayor de este pequeño grupo que es mi familia, en una casa donde la música sigue jugando al escondite.
Datos técnicos:
Título: La melodía del tiempo
Autor: José Luis Perales
Editorial: Plaza & Janés
Colección: Narrativa castellana
Encuadernación: Tapa dura con sobrecubierta
Dimensiones: 15 x 24
Páginas: 344
Fecha de publicación: 2015
ISBN: 9788401016806
Precio: 19.90 euros

Sinopsis:
La primera novela de José Luis Perales narra la historia de un pueblo castellano a lo largo de tres generaciones. Un homenaje a la vida del campo a través de una novela coral sobre el amor, las raíces y las relaciones entre padres e hijos.El Castro es un pueblo tradicional de Castilla que, durante mucho tiempo, se ha resistido a caer en el olvido. Los habitantes han soñado, vivido y amado por sus calles de tierra, a la sombre de los olmos centenarios, frente a la vieja iglesia de San Nicolás o en el mirador alto que da al río. Pero, aunque los años pasan y los más antiguos del lugar ven cómo sus descendientes abandonan las casas que les vieron nacer, siempre hay alguien que regresa para hacer frente a la nostalgia y recordar cada una de sus historias. Como el primer amor de Evaristo Salinas, el relojero sordomudo; o el largo viaje de Victorino Cabañas en globo aerostático; o la pasión de Claudio Pedraza truncada por el estallido de la guerra; o la belleza legendaria de la gitana Cíngara y su local excavado en una cueva…Historias que son también el relato del siglo XX en España con El Castro como testigo y protagonista principal de un libro que llegará al corazón de los lectores  Llegaron al mirador. Tomaron asiento en un banco de piedra bajo el olmo centenario  que desde el principio del mundo estaba plantado allí. -Al menos -dijo Juan Luna- eso es lo que los viejos nos contaban a los chicos  cuando éramos niños. -En verdad -contestó José Pedraza-, nunca se entendería el mirador sin este olmo.  Testigo de mil historias contadas o vividas bajo su sombra en verano, o como  paraguas protector de la lluvia en los días oscuros y fríos del invierno. Cuántas  escenas de amor habrá contemplado. Cuántos besos. Cuántos abrazos de adolescentes  antes de que se encendieran las luces de las calles al anochecer, hora de llevar a las chicas a casa. -Y cuántas despedidas -apostilló Juan Luna-. Aunque el más hermoso del pueblo era  el olmo de la plaza. Allí se situaban discretamente las madres, el día de la iesta, para observar con quién y cómo bailaban sus hijas. -O el olmo de la plaza de la iglesia -dijo José Pedraza-. Donde, a su sombra, las  mujeres tejían la lana, cosían o remendaban los pantalones, y daban la vuelta a  los cuellos de las camisas de sus hijos para devolverles el aspecto de nuevas, o  hacían encaje de bolillos a tal velocidad que no se les veían las manos, y zurcían  sus medias con un huevo de madera, ¿recuerdas?Una obra llena de sensibilidad, escrita con talento, emoción y ternura.

Mi opinión:
Es una novela costumbrista que me ha enamorado. Escrita con la sencillez y la sobriedad de sus canciones, nos transporta a otros tiempos, unos tiempos que todavía perviven en algunas zonas olvidadas de nuestra piel de toro. Retrato preciso de una sociedad y unos hechos que parecen absurdos pero que fueron reales durante mucho tiempo. Nostalgia de un pasado igual pero diferente a nuestro rabioso y desaforado presente. El pueblo que sobrevive aletargado y sus gentes que quieren progresar. Esas gentes que ven las montañas azules como el fin del mundo y acaban sobreviviendo en otro país, con otro idioma y otras costumbres.
Sencillamente, una pequeña obra de arte que de verdad os recomiendo. Una canción hecha novela, como tantas canciones suyas serían magníficas novelas si José Luis se lo propusiera.
Errores, gazapos y otras cosas:
Un par de erratas es lo único que he encontrado. Os las dejo:
1. Pag. 118. Dice “le gente”. Debería decir “la gente”
2. Pag. 120. Dice “delque”. Debería decir “del que”.

Web oficial de José Luis Perales
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José Luis Perales en Youtube

Publicado 23 octubre, 2016 por Pepe en Sin categoría

"Los herederos de la tierra" de Ildefonso Falcones. La continuación…   Leave a comment

Ya hace meses, cuando se anunció que se publicaría la continuación de “La catedral del mar”, muchos decidimos que lo íbamos a leer. Y es lo que he hecho durante los primeros días de este mes de octubre. El resultado, aquí debajo.
Autor:
Ildefonso Falcones de Sierra, casado y padre de cuatro hijos, es abogado y ejerce en Barcelona.
La catedral del Mar, su primera novela, se convirtió en un éxito editorial mundial sin precedentes y fue publicada en más de cuarenta países.
Además, recibió varios premios, entre ellos el Euskadi de Plata 2006 a la mejor novela en lengua castellana, el premio Qué Leer al mejor libro en español del año 2006, el premio Fundación José Manuel Lara a la novela más vendida en 2006, el prestigioso galardón italiano Giovanni Boccacio 2007 al mejor autor extranjero y el premio Fulbert de Chartres 2009.
Su segunda novela, La mano de Fátima (Grijalbo, 2009), ha sido galardonada con el premio Roma 2010.
Con más de siete millones de ejemplares vendidos en todo el mundo, Ildefonso Falcones se ha consagrado como uno de los autores españoles más difundidos.
En su última novela, Los herederos de la tierra (Grijalbo, 2016), el autor regresa a la atmósfera de su obra más emblemática, La catedral del mar, para ofrecernos la novela más esperada por muchos de sus lectores.
Datos técnicos:
Título: Los herederos de la tierra
Autor: Ildefonso Falcones
Editorial: Grijalbo
Colección: Novela histórica
Encuadernación: Tapa dura con sobrecubierta
Dimensiones: 15 x 24
Páginas: 896
Fecha de publicación: 2016
ISBN: 9788425354236
Precio: 22.90 euros
Sinopsis:
Hace diez años, millones de lectores se rindieron ante Arnau Estanyol, el bastaix que ayudó a construir la iglesia de Santa María, la catedral del mar. Ahora, la historia continúa con esta impresionante recreación de la Barcelona medieval, una espléndida y emocionante novela de lealtad, venganza, amor y sueños por cumplir.
Barcelona, 1387. Las campanas de la iglesia de Santa María de la Mar siguen sonando para todos los habitantes del barrio de la Ribera, pero uno de ellos escucha su repique con especial atención… Hugo Llor, hijo de un marinero fallecido, a sus doce años trabaja en las atarazanas gracias a la generosidad de uno de los prohombres más apreciados de la ciudad: Arnau Estanyol.
Pero sus sueños juveniles de convertirse en constructor de barcos se darán de bruces contra una realidad dura y despiadada cuando la familia Puig, enemiga acérrima de su mentor, aproveche su posición ante el nuevo rey para ejecutar una venganza que llevaba años acariciando.
A partir de ese momento, la vida de Hugo oscila entre su lealtad a Bernat, amigo y único hijo de Arnau, y la necesidad de sobrevivir en una ciudad injusta con los pobres.
Obligado a abandonar el barrio de la Ribera, busca trabajo junto a Mahir, un judío que le enseña los secretos del mundo del vino. Con él, entre viñedos, cubas y alambiques, el muchacho descubre la pasión por la tierra al tiempo que conoce a Dolça, la hermosa sobrina del judío, que se convertirá en su primer amor. Pero este sentimiento, prohibido por las costumbres y por la religión, será el que le proporcionará los momentos más dulces y amargos de su juventud. 
Diez años después de La catedral del mar, Ildefonso Falcones regresa de nuevo a ese mundo que tan bien conoce, la Barcelona medieval. Y lo hace recreando una vez más a la perfección esa efervescente sociedad feudal, prisionera de una nobleza voluble y corrupta, y la lucha de un hombre por salir adelante sin sacrificar su dignidad.
Mi opinión:
He leído algunas de las obras más importantes de Ildefonso Falcones y es un valor seguro. Buen uso del castellano, con un estilo atractivo dentro de la sobriedad. Sus novelas son largas y a veces escucho o leo comentarios en los que se dice que son lentas y que cuesta entrar en materia con ellas. Hay que tener en cuenta que la época en la que se encuadran es la Edad Media y los tiempos son muy lentos. No podemos pretender que la acción se prolongue indefinidamente y que no haya saltos en el tiempo, ya que en aquella época pasaban años sin que pasara nada relevante. Por ese lado, me parecen, y esta también, magníficas.
En el caso concreto “Los herederos de la tierra”, creo que en general tiene más acción que “La catedral del mar”. Además, me parece interesante el tratamiento que hace de la interacción entre cristianos y judíos que estaba prohibida en aquellos tiempos. La crítica a una sociedad religiosa al máximo pero hipócrita a más no poder que, traspasada a nuestros días y con otras connotaciones, siempre está presente, tanto en lo religioso, lo político, lo social, lo cultural y lo racial.
Sin duda, para quienes leísteis “La catedral del mar” para no quedaros a medias y los que no la leísteis porque se puede leer de manera independiente y es una muy buena novela, altamente recomendable.
Errores, gazapos y otras cosas:
En este apartado, pocas cosas. Vamos a verlas:
1. Pag. 39. Dice “Geralda —la ayudó ella—,,,”. Debería decir “Geralda —le ayudó ella—…” ya que se refiere a que Hugo no recordaba el nombre de una persona y su hermana se lo recuerda.
2. Pag. 202. Dice “Hugo debería pagar el correspondiente censo a anual a Jacob”. Debería decir “Hugo debería pagar el correspondiente censo anual a Jacob”. Errata.
3. Pag. 287. Dice: “… el resto de los patrones deseaban olvidar la campaña de Sicilia…”. Debería decir “… el resto de los patrones deseaba olvidar la campaña de Sicilia”. El sujeto es “el resto de patrones”, un grupo, singular. Por tanto, el verbo debe ir en singular.
4. Pag. 398. Dice “cuatro pendas gastadas”. Debería decir “cuatro prendas gastadas”. Errata
Web oficial de Ildefonso Falcones
Facebook de Ildefonso Falcones

Publicado 23 octubre, 2016 por Pepe en Sin categoría

"Donde los escorpiones" de Lorenzo Silva. Siguen las aventuras de Bevilacqua y Chamorro   Leave a comment

Ya hace años que me enamoré de las aventuras de Bevilacqua y Chamorro, los personajes creados por Lorenzo Silva, uno de nuestros autores más solventes. Por supuesto que no podía dejar de leer esta nueva entrega. He aprovechado la última semana de mis vacaciones para leerlo y ya estoy esperando la siguiente entrega…
Autor:
Lorenzo Silva (Madrid, 1966) ha escrito, entre otras, las novelas La flaqueza del bolchevique (finalista del Premio Nadal 1997), Noviembre sin violetas, La sustancia interior, El urinario, El ángel oculto, El nombre de los nuestros, Carta blanca (Premio Primavera 2004), Niños feroces, Música para feos y la Trilogía de Getafe, compuesta por Algún día, cuando pueda llevarte a Varsovia, El cazador del desierto y La lluvia de París. Es autor del libro de relatos El déspota adolescente, del libro de viajes Del Rif al Yebala. Viaje al sueño y la pesadilla de Marruecos y de Sereno en el peligro. La aventura histórica de la Guardia Civil (Premio Algaba de Ensayo). Suya es también la serie policíaca protagonizada por los investigadores Bevilacqua y Chamorro de la que Donde los escorpiones es la última entrega, tras El lejano país de los estanques (Premio Ojo Crítico 1998), El alquimista impaciente (Premio Nadal 2000), La marca del meridiano (Premio Planeta 2012) y Los cuerpos extraños (2014), entre otras.
Datos técnicos:
Título: Donde los escorpiones
Autor: Lorenzo Silva
Editorial: Destino
Colección: Áncora y Delfín
Encuadernación: Tapa blanda con solapa
Dimensiones: 14.5 x 23
Páginas: 348
Fecha de publicación: 2016
ISBN: 9788423351039
Precio: 19.00 euros
Sinopsis:
Madrid, julio de 2014. Pasados los cincuenta, y ya con más pasado que futuro, el subteniente Bevilacqua, veterano investigador de homicidios de la unidad central de la Guardia Civil, recibe una llamada del responsable de operaciones internacionales. Se reclama su presencia inmediata a 6.000 kilómetros de allí, en la base española de Herat, en Afganistán.
Un militar español destinado en la base ha aparecido degollado, y, junto a él, el arma del delito: una hoz plegable de las usadas por los afganos para cortar la amapola de la que se extrae la droga que representa la principal fuente de riqueza del país.
¿Se trata del atentado de un talibán infiltrado? Podría ser, pero también que la muerte tuviera otro origen, porque el ataque no reviste la forma clásica de esa clase de acciones, sino que hace pensar en algún motivo personal.
La misión de Bevilacqua y los suyos no es otra que tratar de desenmascarar a un asesino que forzosamente ha de ser un habitante de ese espacio cerrado. Sus pesquisas, bajo el tórrido y polvoriento verano afgano, les llevarán a conocer a peculiares personajes y a adentrarse en la biografía del muerto, un veterano de misiones bélicas en el exterior que guarda más de un cadáver en el armario, para llegar a un desenlace inesperado y desconcertante.
Mi opinión:
Vengo disfrutando con esta serie desde el primer libro, por lo que esta entrega me ha apasionado como las anteriores. En cada una de las novelas vemos viendo la evolución personal y de relaciones de los protagonistas. El estilo es el mismo, el lenguaje también. Por tanto, solvencia absoluta.
En cuanto al caso, un poco diferente por el lugar y las circunstancias. Pero como siempre, destacando y potenciando las habilidades de cada miembro del equipo. Debo reconocer que en esta ocasión me olí el desenlace desde muy pronto, tal vez por el propio aviso del final de la sinopsis. Pero eso no le ha quitado ni una pizca de emoción y he estado enganchado al libro hasta la última página. Para mí, como todos los libros de Lorenzo, muy recomendable.
Errores, gazapos y otras cosas:
Como es habitual, poco que destacar en este punto. Pero alguna cosa sí vamos a ver.
1. Pag. 133. Dice “invitó al suboficial que asumiera él la carga”. Debería decir “invitó al suboficial a que asumiera el la carga”. Espero que sea una errata.
2. Pag. 187. Dice: “tuvieron a tiro a alguno de ellos, pero no en condiciones de poder dispararles”. Debería decir “tuvieron a tiro a alguno de ellos, pero no en condiciones de poder dispararle”. El sujeto de la frase es singular, por tanto, el verbo debe ir e singular.
Web oficial de Lorenzo Silva
Facebook de Lorenzo Silva
Twitter de Lorenzo Silva

Publicado 2 octubre, 2016 por Pepe en Sin categoría

"Amor, desamor y otros divertimentos" de Joaquín Leguina. Uno de mis autores favoritos   2 comments

Reconozco que soy asiduo a los libros del Joaquín Leguina escritor. Ya me pareció uno de los políticos más serios y en los que se podía confiar, y hoy en día devoro sus libros porque me parece un excelente escritor que tiene mucho que contar. El pasado mes de junio, fiel a mi cita con la Feria del Libro de Madrid, me firmó su último libro, que no había podido leer hasta ahora. Una vez más, una lectura edificante.
Autor:

(de la solapa del libro)

Joaquín Leguina (Villaescusa, Cantabria, 1941) es un escritor que ha dedicado buena parte de su vida a la política, lo que le convierte en “rara avis” del panorama español contemporáneo. Es doctor en Ciencias Económicas por la Universidad complutense de Madrid y en Domografía por La Sorbona de París. Hasta su elección como concejal de Madrid en los primeros comicios locales (1979), ejerció de funcionario, profesor y asesor en demografía y estadística tanto en España como en Francia y Chile, comisionado por Naciones Unidas. Desde 2002, la Biblioteca Regional de Madrid lleva su nombre, lo que recuerda sus dos principales vertientes: por un lado, su dedicación política durante tres décadas (fue el primer presidente de esa Comunidad Autónoma entre 1983 y 1995); por otro, su trayectoria como escritor, plasmada en decenas de libros publicados desde 1976, así como en infinidad de colaboraciones en los medios de comunicación. Impostores y otros artistas (2013), que Ediciones Cálamo publicó en esta misma colección, nos brindó la oportunidad de conocer al Leguna más crítico y letraherido, más cinéfilo y melómano, siempre lúcido, brillante y ameno. Este nuevo volumen ratifica las cualidades de un autor sugerente y provocador.

Datos técnicos:

Título: Amor, desamor y otros divertimentos
Autor: Joaquín Leguina
Editorial: Cálamo
Colección: Claves
Encuadernación: Tapa blanda con solapa
Dimensiones: 14 x 21
Páginas: 298
Fecha de publicación: 2016
ISBN: 9788496932982
Precio: 18.00 euros

Sinopsis:

«Estimado lector, el libro que tiene en sus manos… es un ‘pisto’ que el autor ha cocinado para usted con cantidades variables de ajillo y guindilla, picantes propios de la ironía o del sarcasmo… A muchas de estas ofertas comestibles se les han añadido cantidades moderadas de miel, dulzura (no exenta de cierto sabor a limón) que siempre trae consigo ese diosecillo que armado de flechas (lo cual demuestra su voluntad de herir) recibe el ambiguo nombre de Amor», escribe Leguina en el prólogo de este ameno e interesante libro en el que nos revela sus gustos culturales con anécdotas y reflexiones personales de este convencido combatiente contra lo políticamente correcto.

Mi opinión:

No soy objetivo con don Joaquín. Le conocí en la época en que era presidente de la Comunidad de Madrid y líder del PSOE madrileño, siempre en “lucha” con Pepe Acosta —siempre hubo luchas en el PSOE, no es de ahora— y le vi atacar temas peliagudos sin temblarle la mano. Después, como escritor debo reconocer que lo conocí más tarde, aunque siempre que puedo me voy haciendo con sus libros anteriores para ponerme al día. Es un notable novelista, y sobresaliente ensayista. Y además, con libros como el que estoy reseñando sabe sacarte una sonrisa.

Un lenguaje directo y ameno, contando cosas que nos pueden haber pasado a todos. No lleva un orden cronológico ni tampoco de otro tipo. Son cosas que se le ocurren, que recuerda en un momento dado y las plasma sobre el papel. Si no lo habéis leído, os lo recomiendo de verdad. No miréis las ideas ni las siglas políticas. Sólo dejaos llevar y lo pasaréis muy bien…

Errores, gazapos y otras cosas:

Lo bueno de este autor es que prácticamente no me da trabajo en este punto. Sólo una cosa que destacar.

1. Pag. 69. Dice “antes durante y después”. Debería decir “antes, durante y después”. Ya sé que a veces se abusa de las comas, pero en este caso creo que es necesaria.

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Publicado 2 octubre, 2016 por Pepe en Sin categoría

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